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  • Era el musgo pegado a mi boca ese efecto seda
    un velo de transparencias mantenía lozano este verde natural.

    Era la montoña llorona y su eterno ruido de agua bañando mis oídos, gentil gracia y esponjosa con árboles añosos pero fieles a mi reposo.

    Era la roca desnuda ese efecto monolítico que nos mantenía unidos, ni un gramo de sequedad, ni uno más de humedad, frágil como la seda.

    Era un cuadro perfecto para un instante único en los ojos del fotógrafo, efecto seda.

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