‘Llamadme María’. Capítulo 2

'Llamadme María', Relatos cortos

Llamadme María

Capítulo 2

El cielo estaba despejado. Las estrellas y la luna se dejaban ver en todo su esplendor, como si se hubiesen engalanado para la ocasión. La temperatura era agradable, incluso más cálida de lo habitual para Galicia.  El paso veloz y constante que había empleado en su trayecto, unido al calor proporcionado por la gabardina, hacían brotar por la totalidad de su pálida cara diminutas perlas de sudor, que en su conjunto formaban una película brillante que otorgaban a María un mortecino aspecto de muñeco de cera .

Se encontraba a pocos pasos de la plaza. A sus oídos llegaban entremezcladas decenas de conversaciones del impaciente público, que aguardaba sentado en las sillas de madera habilitadas  para la ocasión. Aprovechando la morfología de estrechas calles del casco antiguo, que todavía no le concedía contacto visual con la multitud, se sacó del bolsillo de la gabardina el botellín de cerveza. Así, cerveza en mano, gabardina abrochada, paso lento y cabeza erguida, hizo su entrada por la parte trasera del recinto.

María no había trabajado jamás, y el poco dinero que percibía debido a su discapacidad era administrado por sus padres.  La asignación semanal se había esfumado entre revistas de OVNIS y AR, y no podía permitirse comprar la cerveza en el bar. Tampoco la podía coger de casa, ya que le tenían prohibido beber alcohol. Sin embargo, la imagen de auténtico jazzman que él deseaba proyectar, requería de este elemento para ser auténtica y genuina. De vez en cuando, pegaba la boca de la botella a la suya, simulando el gesto de darle un trago, pero apretaba los labios lo suficiente para evitar el paso de la repugnante mezcla.

Toda persona busca algo en lo que destacar. Lo necesitamos. Anhelamos un reconocimiento, un halago, un respeto, una admiración. Las personas con  talento, suelen aprovecharlo para destacar en eso que se les da bien. Hay quien practica algún deporte, quien domina instrumentos musicales, otros pintan cuadros o incluso hay quien ejerce sus profesiones con minuciosidad y entusiasmo. En cambio, hay gente que no tiene ningún talento reconocido, y busca alimentar su ego con cumplidos sobre su aspecto físico. Esta gente se centra en crearse una imagen a base de pesas, de comprarse determinado coche o de vestir determinada ropa. Buscan un “¡Qué cachas estás!”, un “¡Menudo cochazo!” o un “¡Qué guapa esa camiseta!” o simplemente disfrutan con la ensoñación de que la gente estará pensando eso, y que lo hablarán entre ellos con envidia, aunque no se lo digan.

Este último caso es el que define a María, que en su afán por destacar y ante la ausencia total de talento, había ideado un personaje peculiar que se alimentaba de la ilusión de ser la comidilla de las conversaciones privadas de los allí presentes, o simplemente con la idea de que la gente al verlo  pensara: “¡Joder! ¡Qué interesante es ese tío! Ojalá pudiera ser como él”.

– Gael –

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