‘Llamadme María’. Capítulo 5

'Llamadme María', Relatos cortos

Llamadme María

Capítulo 5

Tras duras negociaciones, al fin accedió a ser trasladado bajo la falsa promesa de que le permitirían hablar con Zarathrusta. Lo llevaron al hospital, lo sedaron y se quedó en observación. Sus padres llegaron al día siguiente con la firme idea de llevárselo a casa para no volver. Fredy nunca fue a visitarlo. A los 3 días estaba de vuelta en el pueblo.

Con el tiempo, y después de diversos episodios de comportamientos paranoides, le fue diagnosticada una leve esquizofrenia, que según los médicos se podría controlar perfectamente con la medicación diaria, y le asignaron la pensión por discapacidad. Entre la gente del pueblo corría la leyenda urbana de que se había tomado algo en Santiago y  “se había quedado arriba”, pero la experiencia más parecida a un viaje psicotrópico que María había experimentado era la de apretar el primer trago de una Coca-Cola recién abierta fuertemente con la lengua contra el paladar.

Después de esto permaneció encerrado en casa durante dos años, saliendo exclusivamente para asistir a las consultas médicas. Su aspecto recuperó la relativa normalidad de un plumazo obligado por su padre, con el cual tenía una relación cada vez más tensa. Él creía que su hijo era un vago, y sus extravagancias en el vestir no las aceptaba de ninguna manera.

Transcurridos los dos años, y ante la ausencia de nuevos comportamientos extraños, María comenzó a poder salir de casa, siempre de día y acompañado, y 5 años más tarde consiguió que le permitiesen dar una vuelta de noche sin vigilancia paterna. Contaba en aquel momento con 5 lustros de edad, y a partir de entonces no hubo más evolución en su vida, que era una espiral de triste monotonía que se prolongaba ya durante más de 12 años.

Había llegado a la zona de bares y pubs, y la gente entre la que se había camuflado se fue distribuyendo según preferencias por los distintos establecimientos. Él torció el rumbo y se introdujo en una estrecha callejuela en la que solo había un pequeño café con la verja a medio bajar. Dentro se encontró con una camarera  barriendo el suelo con las sillas recogidas sobre las mesas. En la radio sonaba Pasión Vega:

..”María se fue una mañana
María sin decir nada
María ya no tiene miedo
María empieza de nuevo…”

– Ya tengo la cafetera limpia – Oyó  decir a la camarera a lo lejos mientras salía velozmente del local. Todo cuadraba. El horóscopo había previsto una noche especial, y sin saber por qué, él había entrado en el café justo cuando sonaba la premonitoria estrofa por la radio.

– Gael –

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